Sé que el bienestar de las personas para quienes trabajas te importa de verdad.
Pero si estás aquí, es porque algo no funciona.
Eso no tiene nada que ver contigo o con tus intenciones.
El problema es de abordaje.
Si no se da el cambio que esperas en una comunidad, pregúntate si la conoces con el suficiente detalle.
Si sólo miras cuántos seguidores nuevos tienes esta semana, reconoce con honestidad que los likes no salvan vidas ni representan votos reales.
Si te preocupa quedarte sin financiación, analiza si sólo reportas el valor de cada dólar que recibes a partir de entregables o cifras sueltas.
El camino no es “descifrar el algoritmo”, tratar a las personas como máquinas, gastar millones en campañas masivas o seguir el mismo manual con el que se venden golosinas.
Mira lo que pasa con el dengue. Todos “saben” qué es, cómo se transmite y cómo prevenirlo, pero igual se enferman.
Tener la información nunca es suficiente; hace falta que la voluntad y la capacidad de actuar sean “lo habitual”.
Te propongo una mirada estratégica distinta, soportada en más de 15 años de trabajo directo con comunidades en distintas regiones, y resumida en dos ideas simples:
-Todo cambio significativo que perdura comienza en la periferia; nunca en el centro.
-La clave de ese cambio son los vínculos cercanos y fuertes.
¿Te hace ruido? Entonces la conversación está a punto de empezar.